Ignacio Vicuña, Para Holding de Comunicaciones CRTV.

Cuando nos acercamos al término de este año, un año muy complejo, Destacamos lo positivo y para nosotros es contar con el Golf en nuestro Medio y que mejor sino es con el gran representante de  Revista GolfSwing.,  Ignacio Vicuña.

En este período de tiempo nos dice:

                                                 Regalos del 2020
Sin duda alguna, fueron los campeonatos mayores -excepto el British Open que no se
jugó- los que pusieron el adecuado color y entusiasmo en el golf en esta temporada
truncada por el corona virus.
Fue una arriesgada apuesta de los directivos mundiales que se agradece.
En cierta forma fue un regalo. Porque al no haber golf entre los amateurs la afición se  volcó a disfrutar por la televisión las transmisiones en pandemia del circuito del PGA Tour.
Obviamente, la guinda de la torta de esos primeros despachos fue el PGA Tour Championship, el primer Major que vimos a falta de un Masters postergado para el otoño
norteamericano.
Sin duda, la figura más notable de ese campeonato fue, precisamente, la del ganador.
Porque el joven Colin Morikawa ya venía dando fuertes señales de que la edad no es un traspié para conquistar un título grande. Detrás de su permanente sonrisa se vislumbraba un deseo desde el 2019, una suerte de premonición que tenía marcado a este joven simpático, donde todo indicaba que volvería a obtener un triunfo.
No demoró mucho en llegar el premio a su constancia y esfuerzo, porque levantar la copa del PGA Championship es algo que muchos profesionales sueñan en conseguir. De hecho, era tan fuerte la emoción de esta victoria que parte de la copa cayó de sus manos al suelo justo al momento de recibirla.
Luego de esta conquista, sin embargo, Colin tuvo un bajón y no hemos vuelto a saber de que haya descollado.
Semanas después recibimos un obsequio aún mejor. Tuvimos la fortuna de pasarlo de
maravillas  viendo el   ” US Open”,   considerado la perla competitiva que todos los estadounidenses quieren ganar, al menos, una vez en la vida.
Esta vez, otro joven, díscolo y estudioso, paciente y trabajador como nadie, agrandado
como él solo, dio una cátedra en este notable encuentro al decirle al mundo que una nueva era del golf comenzaba con Bryson DeChambeau.
El Californiano -nacido en un pueblo llamado Cómodo, algo muy ajeno a su personalidad
laboriosa- lideró permanentemente el US Open y, en la última ronda, dejó muy en claro que allí se jugaban dos torneos. Uno para él, el chico gigante de la boina y amante de la ciencia, cuyos drives y gran juego corto estaban impresionando a sus mismos colegas. Y el otro para ver quién se quedaría con el segundo lugar.
Fue una historia pre anunciada y  DeChambeau  tuvo la audacia de asegurar que en el Masters de noviembre haría trizas la cancha del Augusta National con drives de 400 yardas. Su loco entusiasmo fue mayor que la realidad y las esperanzas de la afición; puestas en sus promesas, se desvanecieron el primer día de esa competencia al verse envuelto en errores de principiante.
Así, Augusta quedó incólume de las travesuras pronosticadas por el “científico” y él, en un
rapto propio de su juventud -luego de superar el Covid 19- ingresó nuevamente a su laboratorio para ver qué estaba saliendo mal. De seguro, de allí va a salir algo que nos va a divertir.
En cambio -y este fue el obsequio más apreciado del año por todos los televidentes del
mundo- la saga que inició desde el debut del Masters Dustin Johnson, sin alardes ni
aspavientos, gestando una victoria con récord y sin precedentes, fue la coronación de una carrera ya muy sólida luego de haberse adjudicado la Fedex Cup y acercarse a los 70 millones de dólares en ganancias.

El espectáculo que brindó Johnson fue tan contundente que debemos considerarlo como el más atinado regalo del 2020 para quienes hemos debido recluirnos.


Con todo, hay otro presente para la afición. Un “regalito” que llegó poco antes de Navidad y
que causó la alegría de millones de personas que se desayunaron con lo que podría tildarse como “Charlie, el otro Tiger”.
Nos referimos al nacimiento de una nueva estrella en el concierto del golf mundial: la
notable actuación que tuvo Charlie Woods, hijo de Tiger, quien con 11 años de edad asombró en el torneo PNC del Pga Tour.