Buenas Noticias para el Ciclismo. Hugo Villanueva, Para Holding de Comunicaciones CRTV.   

En estos tiempos de maldita pandemia de coronavirus y el enmascaramiento obligado siempre viene bien respirar aire libre, oxígeno limpio y frescura. A falta de la ansiada vacuna, Tadej Pogacar, en su último día con 21 años, ha insuflado toda esa atmósfera al burbujeante y maniatado ciclismo y deporte mundial con una victoria inesperada, sorprendente, pero no menos merecida por su constancia, superación y remate descomunal en la contrarreloj de la víspera parisina en La Planche des Belles Filles. Un antivirus necesario que continúa una nueva y juvenil etapa ya iniciada en el mismo podio el año pasado por Egan Bernal.


Parafraseando a Mikel Landa -4º y mejor español- el Tour no lo perdió Primoz Roglic -otro prodigio del selecto deporte esloveno con, verbigracia, otro ejemplo con Doncic– sino que lo ganó Pogacar. No le falta razón al alavés porque el corredor del UAE Emirates -debutante en la Grande Boucle- supo adaptarse como pocos a una prueba de la exigencia de la más importante de la agenda mundial y más en las estrictas condiciones sanitarias. A pesar de perder 1:21 en un abanico junto al propio Landa y Porte -por fin podio en el Tour tras la pareja europea- no se arredró, sino que, rabioso, sacó su calidad unido a su desparpajo -no tenia nada que perder- para ir remontando poco a poco en la general. Ganó dos etapas de montaña en Laruns y Grand Colombier, sufrió en La Loze para no perder la estela de Roglic y machacó a su confiado rival y equipo Jumbo en la histórica contrarreloj individual -única de esta edición- en la Planche des Belle Filles. El séptimo vuelco que se produce en la historia continuando el de Evans sobre Schleck. Una leccion de ciclismo ofensivo y sobre todo de moral y confianza en sus propias posibilidades.

Y como todos en estos casos de precocidad -solo Cornet subió al podio más joven que él allá por nada menos que 1904- saltan las preguntas sobre donde están sus límites. Los mismos interrogantes como por ejemplo el año pasado con Egan Bernal, con Indurain en 1991, con Froome o con el talento del ahora lesionado Remco Evenepoel. Lo interesante del deporte y el ciclismo es ir descubriendo quiénes son campeones puntuales o leyendas que graban sus apellidos con mayor regularidad en los palmarés de, en este caso, las grandes vueltas. Pogacar lo tiene todo. Juventud, calidad, perseverancia, dotes para la escalada, la contrarreloj, una buena punta de velocidad y cabeza, mucha cabeza para superar las dificultades y no perder el rictus en los momentos bajos. Ahora le falta saber cómo digerir la locura que se le viene encima y la presión que va a sufrir a partir de ahora en cualquier carrera que se le presente. La misma que han tenido recientemente Valverde tras su Mundial, Carapaz tras su Giro, Bernal tras su Tour y el propio Roglic tras la Vuelta. En 2021 quizás a Pogacar le aparezca otro antivirus que aniquile sus defensas o empiece un rodillo como los de Anquetil, Merckx, Hinault o Indurain. Años tiene por delante.

No se puede decir que el 107º Tour de Francia haya sido brillante para el ciclismo español. Estadísticamente tras el novedoso podio parisino integrado por Pogacar -ganador además de la montaña sobre Carapaz y mejor joven sobre Mas-, Roglic y Porte encontramos a Mikel Landa cuarto y Enric Mas, quinto.

El vasco repite plaza final tras la de 2017 trabajando para Froome a un solo segundo del último cajón de Bardet. Tres años más tarde, como único líder del Bahrain, se ha quedado a 2:58 del por fin regular Porte, otro que supo cómo arreglar el desaguisado del abanico dichoso. Landa quiso, pero no pudo. Ni victoria, ni podio ni opción a una etapa, confirmando una vez más su calidad como profesional, pero sin capacidad de remate en sus objetivos a pesar de sus siempre vistosos ataques.

El balear del Movistar supo abandonar su falta de ambición inicial -se conformaba con un top 15 en la víspera- para acabar quinto en la general, tres puestos por debajo de su subcampeonato en la Vuelta a España 2018. Pero esto es el Tour y las cosas son más serias. La realidad es que acabó a 6 minutos de Pogacar y sin prácticamente poder atacar en ninguna etapa para recortar tiempo o aspirar a lo que hubiera sido su primer éxito parcial. Se lleva la experiencia de terminar en esa plaza a base de saber sufrir en la montaña más que otros pero sin poder estar con los mejores. Mentalmente tiene al menos el objetivo de volver en 2021 para ganar y eso ya es un avance importante respecto a su actitud inicial. No obstante, ya sabe a qué contrincantes se va a enfrentar más los que aparezcan por primera vez en la próxima salida.

Movistar se va con su tercera victoria consecutiva por equipos y la séptima de Abarca Sports en París -donde Bennett ganó de verde-, pero con Valverde fuera del top 10 y sin poder engrosar su lista de etapas. Una relación que lleva dos años sin moverse y que cumplirá tres el año que viene en julio… si la COVID-19 lo permite. Quedamos emplazados.

Tadej Pogačar (ganador final, montaña y jóvenes):

 «Es increíble estar aquí, una auténtica locura. Llegar a los Campos Elíseos hubiera sido el mejor momento de mi vida aunque hubiera lo hubiera hecho segundo de la general, ¡o último! No puedo describir mejor las sensaciones que me inspira este momento. Hoy he podido vivir momentos muy especiales con mis compañeros, Por primera vez en este Tour de Francia he podido conversar con ellos sobre la bicicleta, algo que no había podido hacer antes porque simplemente estábamos compitiendo a toda velocidad. Además recibí muchas felicitaciones del resto de corredores, prácticamente todo el pelotón vino a darme la enhorabuena por mi victoria, y eso fue muy emocionante también. Este deporte es fantástico».

Sam Bennett (ganador etapa y puntos): «No puedo expresar lo emocionando que estoy. He ganado el maillot verde y encima me he llevado el sprint de los Campos Elíseos, que es algo así como el Campeonato del Mundo de sprint. Ni soñaba con conseguir algo así, y lograrlo encima apoyado en mis compañeros, que han hecho un trabajo fantástico… Es maravilloso. Todo el sufrimiento en la montaña ha valido la pena. También todo el trabajo de todos estos años, lo que me ha traído hasta aquí… He disfrutado cada segundo. En los últimos kilómetros veníamos trabajando en cabeza del pelotón. Yo estaba muy delante y Dries Devenyns me ofreció bajar al seno del pelotón, junto a Michael Morkov, para ir más tranquilo. Yo no quería porque tenía miedo de sufrir una caída, ya que la mitad del circuito pica para abajo y la velocidad es altísima… Aun así confié en mis compañeros y lo hice. Los chicos controlaron la situación muy bien y salimos del túnel [a 1,5 km de meta] los primeros. Morkov abrió muy bien el sprint. Trek-Segafredo arrancó primero, y yo les dejé porque había un poco de viento de cara… Aproveché su impulso y arranqué mi sprint en el momento perfecto para ganar».

Enric Mas, Alejandro Valverde y Eusebio Unzue

Miguel Ángel López (6º general): «Creo que hice un buen Tour de Francia. Fue muy agradable debutar en esta gran carrera y hacerlo hasta el final, terminando en París. Me gustó mucho esta carrera, fui competitivo, siempre estuve al frente con los mejores corredores, gané una hermosa etapa. Luchando por el podio, estuve cerca de un gran resultado en esta carrera, pero me perdí un día para alcanzar mi objetivo. Eso es el ciclismo y no hay nada que hacer. Sin embargo, tengo una valiosa experiencia y estoy seguro de que volveré más fuerte. Pero ahora mismo, estoy feliz de estar aquí en París con mi equipo, que fue fenomenal de principio a fin. Quiero agradecer a todos los compañeros de equipo, corredores, personal, dirección por estas tres semanas! Fue algo increíble!.

Y nosotros agradecemos a todas las marcas, medios de nuestra red conectados y apoyando cada etapa tour de France 2020 y que ya nos espera para este 2021.

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